Calma, Todo Va A Salir Bien

Hace un año que salí de la universidad y hace 1 mes que me titule, si yo pudiera describir ese año de mi vida con una palabra sería: incertidumbre.

¿Por qué incertidumbre? Bueno, primero porqué estábamos en la etapa más crítica de la pandemia de COVID-19 en México y segundo, a causa de la pandemia,  casi no hay oportunidades para las y los jóvenes, hoy en día tener una carrera universitaria ya no te asegura mucho, cada vez piden más experiencia, pero nadie quiere brindar primeras oportunidades. 

Recuerdo perfectamente que cuando salí de la universidad veía un mundo de oportunidades abiertas, pero después de un tiempo ese mundo se veía amenazada por la gran pregunta “Y ahora que saliste de la universidad ¿Qué vas a hacer?” la verdad es que no lo sabía; sabía que me gustaba la carrera, pero no sabía a qué me quería dedicar.

Durante varias semanas tortuosas, me decía a mi misma “debí estudiar otra cosa, ya hubiera encontrado trabajo” “me hubiera quedado donde hice mis prácticas si hubiera estudiado arquitectura ” “si hubiera estudiado medicina, estaría en el internado y aún me faltaría por estudiar”, ya que la universidad no me preparo para ser desempleada y tampoco para saber cómo debía solicitar un empleo por más pláticas de prácticas profesionales y servicio que hacían y te impulsan a conseguir trabajo para que cumplas con el requisito.

Yo fui muy afortunada porque tuve la oportunidad de que alguien me diera mi primera oportunidad para trabajar, en un principio fueron empleos temporales, que si bien al final tenía un lapso de tiempo definido, me enseñaron de paciencia y se no rendirme por más que mi mente y el síndrome de impostora me jugaron chueco varias veces.

Si bien, no hay nada mejor que recibir tu propio dinero y poder comprarte tus cosas, creo que ese tiempo en que estuve desempleada aprendí muchas cosas:

La primera es que todo va a estar bien y cada quien tiene sus propios tiempos para hacer las cosas; un error muy grande que yo cometí fue compararme con mis compañeras y compañeros de trabajo que comenzaron a trabajar en cuanto salieron de la universidad porque pensé que no tenía las capacidades necesarias para ejercer, cuando era completamente erróneo. 

La segunda fue que el no estar trabajando también es una oportunidad para hacer otras cosas que te ayuden a desarrollarte de manera profesional y personal, hoy en día hay muchos espacios que podemos aprovechar para seguir y calmar la mente. 

En mi caso, yo aprendía a descansar, ya que mi vida universitaria era demasiado ajetreada, pues participa en muchos proyectos universitarios que me demandaban tiempo, aparte de ser consejera universitaria, que a diferencia de lo que se piensa es un esfuerzo enorme partirte en 20 tus para cumplir con la escuela, las sesiones de comisiones y las distintas sesiones que hay. Mi vida era demasiado movida y cuando salí de la universidad fue lenta y en calma lo que después me pasó factura. 

Por: Natali Ixchel Téllez Colín

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LA ESENCIA DE LA JUVENTUD PLASMADA EN LETRAS