Ojalá Los Abuelos Fueran Eternos

Siempre pensamos que nuestros seres más queridos van a ser eternos y nunca concebimos una vida sin ellos. Pero la realidad, siempre supera lo que imaginamos e inclusive la ficción; así que llega el momento en el que éstas personas tienen que partir. Decir adiós a una de tus personas favoritas en el mundo no es fácil, es por eso que este artículo y carta se la dedico a todos los abuelos que ya no están con nosotros en este plano terrenal y también se la dedico aquellos que nos quedamos aquí extrañándolos, quedándonos solo con un recuerdo en el baúl del rincón de nuestras mentes. 

Querido, tito, abuelo; 

Nunca pensé que tus enseñanzas, tus risas y tus palabras iban a dejar de existir en este plano terrenal. Es bien curioso como nuestros abuelos son los que nos forman y nos ven crecer pero nosotros los vemos envejecer deseando que sean eternos. Nunca pensé llegar a escribirte un artículo de este tipo. 

Nunca olvidaré tus consejos, tus “Sherry, gracias por explicarme” o cuando te decía que Pittsburgh iba a perder y me contestabas “Esas son groserías para tu abuelo”. Nunca pensé que un día dejaría de escuchar tus risas y tus reclamos, pero llegó ese día y ahora que volteo a ver donde te sentabas y llego a buscarte, pero ya no estás. 

Es bien difícil decirle hasta pronto a una persona que te llenaba de alegría en la tierra, es difícil dejar de verte portar tus playeras del Toluca, pero es aun más difícil aprender a vivir con tu ausencia. 

Si pudiera pedir un deseo, desearía que los abuelos de todos fueran eternos. Pero también debo aprender que todo cumple un ciclo y que todo inicio debe tener un final. Me quedo con las risas, los consejos y las experiencias de cuando te enseñé a usar Facebook, hacer videollamadas y a mandar stickers, que muchas veces te robabas todos los stickers que mandábamos en el grupo de familia. 

Gracias por leer mis artículos, escuchar todas mis entrevistas, ver lo que podía lograr en la facultad y decirme que estabas muy orgulloso de mí. No mides lo mucho que te extraño, lo que te necesito. Ojalá pudiera ver tus ojos otra vez y escuchar tu grito de festejo cada que anotaba gol el Toluca o Pittsburgh anotaba un touchdown. O inclusive encontrarte en el taller en el que construías cosas y nos ayudabas a todos con nuestros proyectos. O también escucharte cantar ¡Corre!, de Jesse y Joy. 

Concluyo en que los abuelos deberían ser eternos, pero hoy me toca aprender a vivir con tu ausencia. Gracias por tus sabios consejos, y por nunca esperar menos de mi. 

Un abrazo hasta el cielo, tu Sherry. 

A ti lector, que tal vez hayas perdido un ser querido este año o en algún momento de tu vida déjame decirte que no estás solo. Siempre existirá la manera de salir adelante. Hoy me toca extrañar a mi tito, tal vez a ti te toque extrañar a alguien más. Pero en este momento, desearía que los abuelos fueran eternos. Dicen que recordar es volver a vivir, yo pienso que recordar es añorar algo que ya pasó pero ahora lo ves con un dulce sabor de boca. 

“Así que corre, corre, corre, corazón. De los dos tu siempre fuiste el más veloz”. 

-Jesse y Joy. 

Por: Reneé Vega Cejudo

  • Compartir:

LA ESENCIA DE LA JUVENTUD PLASMADA EN LETRAS