El Costo De Extrañar

Sabemos que vivir implica conocer lugares, personas o ideas. Comenta Benedetti que “Nadie nos advirtió que extrañar es el costo que tienen los buenos momentos”.

Extrañamos todo lo que nos hizo felices; ingenuamente creemos que ya no viviremos nada igual. El costo de vivir es aceptar que todo es pasajero, que si quieres decir en unos años que no te arrepientes de nada lo mejor que puedes hacer ahora es vivir con todo lo que implica: amar, añorar, enojarse, reír, llorar, etc. 

Si te cierras a sentir, te aseguro te estas prohibiendo crecer.

Extrañar momentos puede autodestruirnos. 

¿Cómo es que idealizamos situaciones, personas o formas de pensar?

Los idealizamos porque nos hizo disfrutar, sentir, crecer, conocer, y todo lo nuevo que para nosotros sea aventurarnos al mundo. 

Recordar puede ser conocido como un arma letal, puede que idealices a una persona que dejaste de ver hace muchos años y ahora ya no queda nada de lo que recuerdas; probablemente su aspecto físico sea diferente, su voz haya cambiado, y peor aún, su forma de pensar haya evolucionado, tal vez ya no le hacen gracia los mismos chistes y eso es completamente válido, solo debes aceptar que a quien tú idealizaste ya no está. 

Tu vida no será eterna por eso ¿Y si en lugar de pensar en el pasado comienzas a abrazar a quien tienes a lado?, ¿y si dejas de tener miedo y empiezas a amar?

Si algún día llegas a conocer a alguien dile <<por favor, no me idealices, yo no soy perfecto, solo ámame>>.

El costo de extrañar es haber vivido, sin embargo, debes comprender que para vivir es que estas aquí y si comienzas a extrañar todo lo que sucedió el día de ayer no te permitirás seguir viviendo. 

Ámate y vive, ese es mi mejor consejo. 

Por: Jennifer Nicole García Méndez

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