La Palabra Y Sus Implicaciones

Hablamos por instinto. Hablamos por costumbre. Hablamos, muchas veces, sin el menor cuidado al hacerlo, pero ¿te has puesto a pensar en las implicaciones de lo que dices? Te sorprenderás al saber que la palabra es mucho más que una herramienta descriptiva.

La palabra crea y transforma. Alienta y destruye: motiva al más desdichado y destrozar al más sobrado.

La palabra persuade y disuade. La palabra mueve montañas... mueve voluntades: y es que ¿Quién no ha sido seducido por un buen discurso...? 

La palabra depura y sana. Gracias a ella puedes filtrar tu drenaje emocional y aliviar tus penas. Sin ella tus pensamientos serian un verdadero infierno. 

La palabra es el vehículo de la experiencia y el conocimiento. Gracias a ella has almacenado tus mejores y peores recuerdos. Por ella es que generas y aprendes conceptos. Ya lo decía Wittgenstein1 , “los límites de mi lenguaje (y las palabras que se utilizan al hablarlo) significan los límites de mi mundo”.

La palabra transmite emociones. La palabra alimenta al ser. Sin ella ni la melodía más bella bastaría para expresar tu sentir. 

En palabras de Gorgias2 : la palabra es un gran soberano que, con un cuerpo pequeñísimo y sumamente invisible, consigue efectos realmente divinos.

Eso y más es la palabra: un monstruo poderoso... un enemigo sigiloso.

Ahora que lo sabes usa responsablemente el arsenal fajado al cinto de tus labios.

1. Tractatus logico-philosophicus (L. Wittgenstein & Escuela De Filosofía Universidad ARCIS, Trads.). (1921). Universidad ARCIS.

 2. Al respecto véase el Encomio de Helena.

Por: César I. Bautista Gómez

  • Compartir:

LA ESENCIA DE LA JUVENTUD PLASMADA EN LETRAS