Cartas De Amor De Amigas

- A Denisse, a Kena y a L fueron un abrazo al corazón. 
    
Lara Jean Cobi tenía razón cuando decía que las cartas de amor nos permiten entender los sentimientos más intensos de las personas, sobre todo cuando juramos amor eterno. 

Siempre he escrito declaraciones de amor y sobre todo cartas de amor, pues creo que es una de las maneras más sinceras de expresar lo que siento por las personas, es un momento tan íntimo en el que desnudo mis sentimientos y puedo decir aquello que no sé expresar con mi voz (porque lloró) o con mis acciones. 

Estas cartas cada vez son menos, cada vez son más pequeñas, han evolucionado y mientras más crezco más chicas se han convertido, ahora son notitas de amorñ (así con ñ), que si bien han reducido el número de caracteres (cosa que le atribuyó a la u  por querer hacer mi escritura más concreta) tienen la misma intensidad que aquella de 2 páginas que alguna vez le escribí a mi mejor amiga. 
Hace unos días me encontraba leyendo "El Invencible Verano de Liliana" y en un fragmento Cristina Rivera Garza dice "tal vez no existan en el mundo cartas de amor más ardientes que las que hacen llegar, ya por correo o en ya en persona, las adolescentes" 

En ese instante mi cabeza recordó la secundaria y parte del primer año de prepa, yo escribía cartas de amor a mis mejores amigas,  de amor de amigas, de amor de hermanas y desde luego, yo recibía cartas de amor de mis amigas. 

Esas cartas estaban hechas con un cuidado excepcional (tanto las que recibí, como las que mandé), llevaban siempre colores, eran escritas a muchas tintas, en su mayoría llevaban dibujos y aunque 3zkr!vi@M0z @z! e iban acompañadas de abreviaturas como: BFF, JSPTLV, NTC, NTP, TKM, etc, siempre terminaba con un poderoso "Te amo".

Mis cartas son el tesoro más preciado, me recuerdan las aventuras que viví con mis amigas, las veces que llore a su lado, las veces que nos dijimos que nos amábamos, que nos llamas golosa, gusana, amorts, bebé y que nos juramos estar "Juntas siempre para toda la vida" (JSPTLV)  o que seríamos "mejores amigas por siempre " (BFF), promesas que refrendaba el compromiso de una lealtad desmedida y el amor incondicional a la otra persona. 

A veces esas cartas eran de pedir disculpas, eran de amistad, eran de feliz cumpleaños, a veces eran de arrepentimiento, a veces no tenían un significado, pero siempre eran de amor, siempre decían lo que significaba una en la vida de la otra. No teníamos extensión o tamaño, a veces eran de tres hojas, otras eran de un metro y estaban pegadas en mi cuarto, a veces solo iban a la famosa caja que tenemos todes.

Esas cartas cuestionaban el adultocentrismo al que nos enfrentamos, llevan escritas palabras de sabiduría, cuestionaron al mundo, al amor romántico, llevan teorías conspirativas y postulados teóricos sobre la amistad, el amor y la tristeza. Esas cartas son la prueba de que eran mis amigas, que eran mis hermanas. 

Mis amigas de la secundaria ignoraron que sus  cartas de enero de 2013, fueron mi refugio cuando mi ser amado se fue a otro plano, fueron un abrazo al corazón cuando la vida se me vino encima. Mis amigas estaban ahí en el papel y en la vida real para decir que me amaban y ayudarme (sin saberlo) a llevar un duelo que los adultos no entendían, ellas fueron mi lugar seguro sin saber que era un lugar seguro, me dieron la mano y no la soltaron y nunca les agradecí, di por hecho que íbamos a seguir juntas y que seguiríamos mandándonos cartas de amor. Sin embargo, no fue así y no escribimos más cartas, la vida siguió para cada una de manera distinta. 

La última carta que escribí fue a mi mejor amiga de la secundaria, fue una carta donde le pedía perdón por ser una mala mejor amiga, dónde me culpaba de muchas cosas, dónde reafirme mi amor incondicional y mi lealtad sincera. Nunca recibí respuesta, pero también eso fue una respuesta. 

Al leer a Rivera Garza,  extrañé mandar cartas a mis amigas de la secundaria, escribirles recaditos, decirles que las amo incondicionalmente y que no importa cuan lejos estemos la una de la otra porque ellas están en mi corazón, en lo más profundo de mi ser, porque ellas siguen perpetuando mis recuerdos y nunca las he podido "superar" y que sus cartas por muchos años fueron (y probablemente serán) mi refugio ante la adversidad.

Hace dos años que no abro mi caja, pues me recuerda muchas cosas que aún me duelen, cómo perder a mi mejor amiga de la secundaria, porque tiene promesas que no sé cumplieron y porque algunas de ellas me recuerdan el abuso que vivimos y ejercimos las unas a las otras al reclamarnos y hacernos sentir mal por cosas sin sentido, porque hace mucho que no las llamo mis amigas y porque quizá estoy molesta con ellas y conmigo porque las cosas cambiaron sin avisar y no supe cómo detener el tiempo y no fue nuestra culpa, simplemente pasó lo que tenía que pasar y eso está bien, eso fue crecer. 

Hoy les agradezco infinito porque fueron mis amigas, porque fuimos cómplices y aprendimos cosas las unas de las otras, porque aunque nuestras vidas tomaron caminos distintos y hoy nos vemos a lo lejos gracias a la inmediatez de las redes sociales, nos hemos crecido y nos hemos acompañado a la distancia, alejadas. Sin embargo, existen esas cartas de amor de amigas, de amor de hermanas para recordar que alguna vez estuvimos juntas siempre para toda la vida. 

Por: Natali Ixchel Téllez Colín 

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