El Adiós

Siempre ha de ser difícil poner un punto y final, inclusive a mí me cuesta trabajo ponerlos, falta de costumbre, supongo.

¿Que difícil no? Saber que no hay un después ó que sí lo hay pero no estás en él.

Porque que bonito es conectar al principio, vivir esas primeras veces y no quererse separar nunca, mi parte favorita siempre debe ser esa. Ir conociendo todo y a la vez nada. Y que dicha poder llegar al primer beso, yo recuerdo el nuestro, fue como llegar a casa; tan cálido como un día soleado perfecto de picnic y tan apacible que hizo que nada existiera, solo tú y yo. 

Y ahí se vuelven dos enamorados, que se comparten todo, se vuelven confidentes y verdaderamente amantes, no hay nada que pueda estar mal esta juntos y no hay obstáculo que se lo suficientemente grande como para que no puedan resolverlo. Hablan día y noche, de todo un poco y de nada a la vez, porque los silencios no resultan incómodos, al contrario son llenadores. Aprenden tanto el uno del otro tan sólo mirándose a los ojos.

 Entre los escritos, las risas, el café y ellos mismos, van pasando las horas, los días, las semanas, los meses y los años y es que ¿Qué podría estar mal si todo lo tienen mutuamente? 

Nadie les dijo que los dolores tienen nombre y que al final de los tiempos termina doliendo. Las fotos se terminan rompiendo, los cafés se enfrían y las plumas se quedan sin tinta. Las flores se marchitan y esos días soleados desaparecen.  

Qué difícil alejarse y saber que estas pero no. Tu vida cambia de nuevo drásticamente, así como lo hizo el principio, el final lo hace igual. 

Es la última vez que te veo y que te escribo. Llegó el adiós y este se lleva consigo las experiencias, las palabras y la historia que pudo seguir. Sin embargo no se lleva los sentimientos, mucho menos el amor. 

Fue un adiós, tus ultimas palabras…..

Por: Greta Ximena García López

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LA ESENCIA DE LA JUVENTUD PLASMADA EN LETRAS